Una pasarela sobre un precipicio sin fondo por el que nunca caes; una playa exótica a tus pies enmarcada por un palmeral que se extiende en la pared; Spiderman trepando entre los edificios hasta alcanzar el suelo de la habitación infantil… La magia del 3D está transformando el interiorismo en un juego visual donde las estancias rozan lo imposible, abriéndose virtualmente a nuevos espacios.

El concepto es el mismo que utilizan algunos artistas callejeros que pintan sobre el pavimento perspectivas tridimensionales, salvo que, ahora conquista la decoración de las viviendas para obtener efectos sorprendentes y personalizados ajustados a los gustos y a la imaginación de cada cliente.

“Estas superficies son la máxima expresión de exclusividad, la posibilidad de convertir cualquier diseño artístico en un suelo transitable y resistente”, explican en Suelos 3D, una de las empresas que ofrecen en España estos trabajos de obra. De obra, sí, porque no estamos hablando de un simple dibujo, sino de un pavimento conocido técnicamente como suelo autonivelante.

Es liso, uniforme –carece de juntas, lo que facilita su limpieza–, con una textura suave, y ademásaísla del frío y la humedad. Además, es muy resistente, tanto a temperaturas extremas como a roces y productos químicos, de otro modo, los diseños se verían pronto afectados por el uso.

La instalación, según los expertos de Suelos 3D, tiene cierta dificultad:

  • La superficie base debe ser consistente y dura, por lo que no sirve instalarlo sobre parqué o tarima en los suelos, ni sobre tejidos o papel en las paredes.
  • Hay que limpiar y lijar la superficie base, comprobando que no haya humedades.
  • A continuación, se tiende el mortero autonivelante. Una vez endurecido, el pavimento se muestra liso, sin imperfecciones. Es posible colorear esa superficie para que sirva de base cromática al diseño elegido.
  • El dibujo se realiza con la composición de una resina llamada epoxi, bien a mano o con técnicas digitales. Luego, quedará cubierto por otro baño de resina transparente.
  • Por fin, se coloca una capa plástica de poliuretano antideslizante que, además, le da la textura final, lisa o rugosa, con brillo o mate.

Arquitectos y diseñadores hace tiempo que utilizan esta técnica 3D para crear entornos exclusivos en las construcciones, aunque hasta ahora, han sido mucho más habituales en centros de ocio, comercios e industrias, ya que para las viviendas cuenta con más condicionantes. El primero es el precio: entre 60 y 120 euros el metro cuadrado, dependiendo de la superficie y la complejidad del diseño.

“Para mí no se trata solo de una reforma, sino de un desafío artístico, y esa es la principal dificultad. Solo un diseño cuidado, adaptado a las dimensiones y las características de cada estancia (luz, uso…), puede convertirse en una auténtica demostración de estilo. Hay que estar muy seguro de lo que se hace porque rectificar no es tan fácil como dar una nueva mano de pintura a la pared” asegura Alejandra Aguilar, interiorista.

En todo caso, las opciones son tan variadas como se pueda desear: desde la exuberancia más arriesgada, hasta los motivos más clásicos y discretos (formas geométricas, filigranas, granulados…). “También hay que contar con el mobiliario de la casa, su estilo y sus tonos, a no ser que se haya pensado en una transformación total –añade Alejandra Aguilar–. La originalidad es fascinante, pero no sirve de nada si en una vivienda no hay armonía en el estilo”.